...La dispute
Algo verde pistache distrae la
corretiza del conejo, al desenfocar me aparece
una señora ya vieja que lleva un suéter pistache. Indiferente, sin emoción, sin
expresión, ni feliz, ni enojada: sin sentir. Sentada, con las manos cruzadas,
cansadas y arrugadas apuntando hacia ningún lado. A su lado, se encuentra una
joven de alrededor de 17 años con cabello largo, lacio y muy negro. Usa gafas,
con el ceño fruncido y muy concentrada , agobiada parece que se mete a su libro
de texto, cuaderno, hojas, qué más da…
apuntes. Junto a ella, una señora, aunque
por su outfit y condición, podría decir que una muy joven. Sé que discute
por sus gestos, pues mis oídos y voluntad envueltos en La dispute de Tiersen no me permiten llegar a más percance. Entre tantos
gestos, veo que le quita la mano a un hombre, parece ser su pareja, un señor de alrededor de
60 años. Usa pantalón de pana, lentes , barba y bufanda. Un estilo Ginsberg hasta en complexión. He aquí la gran diferencia, este pobre hombre era
manipulado por el Aullido de una
mujer, y no solamente por la que estaba a su izquierda, sino también una joven de edad, mal encarada,
viendo su celular todo el tiempo y maquillándose con ninguna delicadeza. Todos
ellos sentados.
Y no deja de intrigarme ese verde
indiferente.
Parado se encuentra un señor, ya grande a mi parecer, y muy acabado y agarrándose
constantemente la cara en señal de ¿preocupación , absurdo, hastío? …qué se yo.
No recuerdo la ropa que llevaba. Enfrente de él, dos jóvenes, uno sentado durmiendo, con la
boca casi abierta, cansado hasta morir; y otro joven parado, trajeado con unos
audífonos, tratando de dormir al igual. En eso me percate de mi existencia, escuchando de nuevo La dispute desde mi ipod… una
ociosa, desalineada, que no sabe ni en que estación va por andar ….observando. Me
asusté un tanto que vi por última vez el verde pistache y decidí inmediatamente cambiar...
de track.
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