
La existencia entraña un continuo sufrimiento que carece en sí misma de sentido, pues al final la muerte acaba con todo. Así las cosas, y ante la imposibilidad de luchar contra su destino trágico, el hombre empieza a plantearse si vale la pena vivir. El absurdo es una realidad consustancial a la vida humana, está ligado a su ser en cuanto que existe necesariamente en el mundo. Se inserta en su vida y se manifiesta en cada uno de sus actos. Cualquier cosa que haga el hombre carece de sentido, la muerte acecha en cualquier paso...
... El principito suena mejor ¿no?
